No soy maestra, ni profesora, soy una Diseñadora frente a un grupo de jovenzuelos de mi edad contandoles como pueden ser buenos estudiantes para ser mañana mejores diseñadores. Ellos me evalúan (yo también) y la pasamos muy bien. A eso le llaman ser Docente.
Durante el tiempo (poquito pero gustoso) que he tenido la oportunidad de estar frente a un grupo intento hacer y/o explicar lo que en su momento a mi me hubiera gustado me hablaran en clase, muchos detalles de otros maestros y volver a vivir la sensación de estar dentro de un salón de clases.
Los finales, ayudarlos y explicarles de diferentes maneras. Al final de cuentas ellos deciden que toman del curso y si les sirve lo suficiente como para mejorar su perspectiva del mundo a través del diseño.
La verdad debo confesarlo, es un trabajo que me gusta mucho, ya lo platicaba una mañana soleada, me gusta, me anima y es divertido hacerlo. Pueden pasar horas y sigo hablando del tema, simple y sencillamente, es mi trabajo favorito. La respuesta de ellos, el mejor resultado, mientras ¿yo? veo como en la lelita la boleta final donde los alumnos evalúan mi trabajo y hacen comentarios al respecto.
Lo mejor es cuando las cosas salen solo por gusto.
Bonito, todo me parece bonito.

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