Probablemente lo que significa la palabra diseño
probablemente le tenga sin cuidado.
Usted pensará que este vocablo poco tiene que ver con su
vida cotidiana, y que con seguridad será alguna palabra de ésas utilizadas en
alguna especialidad de las tantas que existen hoy día en el campo del
conocimiento humano.
Pero qué pasaría si se enterase de que la rasuradora
eléctrica o manual que utiliza cada mañana sobre su rostro, o la sartén con la
que preparó los huevos rancheros que desayunó esta mañana, han sido diseñados.
Esto por supuesto no cambiará su concepción de dichos objetos y mucho menos de
la palabra en cuestión. El que hallan sido diseñados no tiene importancia,
pero, ¿se ha preguntado alguna vez de dónde proviene esa rasuradora o ese
sartén? La respuesta automática es que proviene de una fábrica en donde se
producen por miles; eso es correcto. Sin embargo, si observamos un poco el
sartén, usted notará que el mango se amolda perfectamente a la palma de su mano
y que, además, al tomarlo, usted no se quema; podrá ver un orificio al final de
dicho mango y lo más sorprendente aún es que el huevo que espera ser comido por
usted no se ha pegado al sartén. Mire su rasuradora: tómela y verá que el
tamaño es perfecto para manipularlo en su mano, es cómoda y ligera; mire al
espejo y vea su barbilla libre de barba -o si tiene barba véala; después de
todo, no puedo obligarlo a que no la tenga. Toque su rostro y podrá sentir su
piel tersa, tal vez con un poco de barba por que no se ha rasurado bien, sin
embargo el resto de su cara está libre de ella. Ahora mire la navaja de la
rasuradora: una cabeza movible con una, dos o tres navajas superpuestas,
entonces usted recordará el anuncio publicitario de la rasuradora en donde
aparecía una frase de suma importancia: "diseñada especialmente
para..." Sí: para su barba, y en el caso del sartén, para freír su
desayuno.
Escuchamos decir que tal o cual cosa
está diseñada especialmente para algo y eso está muy bien porque está diseñada
especialmente para eso y no para otra cosa, y a nosotros, a usted y a mí, nos
gustan las cosas que sirven a la perfección para la actividad para la que se le
utiliza, y nos gustan no sólo por que nos sean útiles y faciliten la actividad
a realizar, sino además porque nos son agradables al tacto y a la vista.
Ese objeto ha sido pensado
exclusivamente para usted, ¿no se siente halagado? Ha sido pensado en el tamaño
de su mano, en su comodidad de manejo, también en su seguridad. ¿Se ha
preguntado el por qué del tamaño de las navajas de afeitar, por qué no más grandes
o más pequeñas, o más separadas, o por qué fabricarlas de cierto metal y no de
otro, por qué están acomodadas de esa manera; por qué el mango de la sartén
tiene ese largo y no otro? La respuesta a esas preguntas es la siguiente: el
objeto ha sido diseñado en relación con las dimensiones humanas y con las
formas del cuerpo humano. En suma, ha sido pensado para cumplir una función
específica.
Pensar es un proceso lógico de
abstracción que tiene que ver con racionalizar y organizar información para
crear una idea, un concepto o llevar a cabo algo; es decir, materializar esa
idea, pensar y analizar forman parte de un proceso que hoy día se conoce como
diseñar. Diseñar es un proceso estructural para llegar a un fin: crear.
Crear es concebir. Pero en el mundo del
diseño no se concibe por inspiración divina; se trata de un proceso complejo
compuesto de diversas etapas en las que se analiza, sugiere, desecha, retorna,
corrige, afinan detalles, se prueba, y se decide. Esta decisión constituirá el
objeto que usted tendrá en sus manos. Las decisiones en el proceso de diseño se
habrán tomado con base en la funcionalidad -y estética- de aquello que se
diseña. Las cosas funcionan gracias a ese proceso.
Usted se preguntará quién crea los
objetos, pues es lógico suponer que alguien los pensó y los resolvió para
nosotros.
De nuevo la respuesta es simple: un
diseñador.
¿Qué es un diseñador, es una especie
animal, es un vegetal o tal vez un mineral? Un diseñador es una persona
preparada de manera profesional para crear objetos que solucionen las diversas
necesidades humanas, facilitando así la interacción del hombre con su propio
entorno.
En todas las disciplinas del
conocimiento existen especializaciones y el mundo del diseño no es una
excepción.
Al profesional especializado en
diseñar objetos se le llama diseñador industrial.
Casi todos los objetos que existen
dentro y fuera de su hogar fueron diseñados por un diseñador industrial, sí,
casi todos: la televisión, su licuadora, los muebles del baño, las tijeras,
lámparas, cucharas, teléfono, etc., incluyendo por supuesto su automóvil y los
camiones que ve en la calle. Muchos de los aparatos que he mencionado no sólo
han sido creados por un especialista, sino en colaboración con otros de la
misma rama o de otras, como la electrónica o la mecánica. Es decir, que entre
más complejos son los objetos, requieren de una mayor interrelación de
disciplinas.
El profesional encargado de diseñar
la ropa que usted y yo vestimos se llama diseñador de modas; y al
profesional encargado de crear los estampados de la corbata que porta y de la
florida tela de su sala, se le llama diseñador textil. Y al profesional
encargado de solucionar problemas de comunicación a través del grafismo se le
llama diseñador gráfico.
Cuando pensamos en diseño gráfico, regularmente pensamos
de manera inmediata en dibujitos. Crear un objeto parece bastante complicado,
pero crear un monito no tanto, hacer dibujitos es una tarea sencilla que
cualquiera puede hacer. Sí, cualquiera, incluyéndolo a usted, y lo cierto es
que sí lo es, sólo que hacer diseño gráfico no es definitivamente crear
dibujitos o monitos para que se vean bonitos. Se trata de un proceso mucho más
complejo, de carácter de la comunicación, en donde existe un emisor, que
es quien tiene un problema de transmisión de información, un medio o canal que
es el diseño gráfico, y un receptor, que en este caso es usted. El diseñador
gráfico es el encargado de visualizar, acomodar y transformar la información
que se quiere transmitir, a través de un orden lógico y coherente, a un
lenguaje común a todos los hombres o a un determinado grupo de ellos: la
imagen.
Se diseña especialmente para ciertos sectores, porque no
todos pensamos igual ni tenemos los mismos gustos, y tampoco requerimos de la
misma información. Nuestras necesidades son diferentes. El diseñador gráfico
pensará en quién recibirá el mensaje -esto es una determinante en la
configuración del mensaje.
Al igual que en las otras especializaciones del diseño,
en el gráfico se sigue todo un proceso de desarrollo hasta encontrar la
estructuración correcta del mensaje para que éste sea efectivo.
Todo lo anterior suena muy bien pero, ¿qué demonios hace
un diseñador gráfico? Todo lo que vemos plasmado en un papel impreso es por lo
regular obra de un diseñador. ¿Cuántos libros ha leído este año? Cada uno de
ellos es obra de su autor y de un diseñador (amén de tantos otros profesionales
involucrados). Las revistas que lee en los revisteros y nunca compra; los
carteles que roba para su colección o que pegan sus hijos en su recámara,
folletos y volantes que termina usted por tirar a la basura; libros -de todo
tipo-, etiquetas de todo tipo de productos; empaques -por lo regular en
colaboración con un diseñador industrial-,como el de la película fotográfica
que compró el 10 de mayo o los chocolates que regaló ese día; portadas de
discos de la música que a usted le gusta; anuncios espectaculares que ve en
cualquier avenida; logotipos que identifican a las instituciones y empresas con
las que usted colabora o de las que recibe algún servicio; las páginas de
Internet que visita e incluso anuncios comerciales que detesta y sets
televisivos de los programas que ve cada noche, son obra de un diseñador o un
grupo de ellos que solucionan problemas; cada objeto que mira en su
cotidianeidad es un problema resuelto.
Mire esta revista, sí, la que tiene en sus manos y ha
leído las últimas horas. Ha sido planeada pensando en usted, fíjese bien y
notará todas las minucias que crean esta revista: desde el tipo de letra, su
tamaño, el número de líneas y columnas, los espacios en blanco de los márgenes,
los folios y las imágenes, hasta la portada. ¿A quién no le gusta una buena
portada?
¿Usted intervendría quirúrgicamente a su vecino? No, a
menos que sea cirujano. Por lo general, si le duele la muela irá con el
dentista, si tiene problemas legales acudirá con un abogado y si quiere
construir una casa irá con un arquitecto. Todos ellos son especialistas, pero
si necesita un folleto, lo hará usted mismo: "¿Para qué molestarse en
acudir con un diseñador gráfico?".
El diseñador gráfico es, al igual que los demás
profesionales, un especialista en un campo que usted probablemente desconoce
-al igual que otros profesionales, desconozco campos como la cirugía o la
contabilidad-; el acudir con un especialista podrá solucionar su problema de
una mejor manera a la que usted mismo podría hacerlo, y tal vez hasta lo
sorprenda.
Ahora usted ya conoce un poco más sobre una profesión que
crea muchas de las cosa las cosas que mira y le gustan y le disgustan.
¿Y usted, a qué se dedica?