jueves, 25 de agosto de 2011

La admirabilidad

Eso de los admiradores secretos juro que en mi vida pasó, no me enorgullezco del todo pero sinceramente hacer limpia de cuarto (si, limpia sobre limpia de la limpia mas limpia) hizo que diera con un viejo, que digo viejo, viejísimo e-mail, cuando la tecnología no nos acorralaba tanto y aún los escritos tenían esencia de carta en telegrama, cuando los e-mails de correos extraños no se iban a "Correo No Deseado" y aún no había narco-llamadas.

Años del inicio del internet donde un correo que jamás supe de quien era (y un 99% de mi intuición dice que era alguien que solo se burlaba de mi) me enviaba constantemente notas y rosas, un acto que hoy recuerdo y me hace sentir como importante ante las redes tecnológicas, que me hace reir mucho y que guardo en un .JPG muy dentro de mi blog.




Si aún existes, hagase hombre (o mujer, pues ya que) y diga quién es, porque la curiosidad sigue matando al gato, o ¿cómo es el dicho?


Nota. Me sigue botando de la risa** cuando leo la miel de cada correo copiada de algún libro de poemas de Cohelo,  pero más risa me da leer la dirección.

"CosiiitarelaMamá"


Nota 2. Ya busqué la dirección en Facebook® y me volví a botar de la risa por no encontrar a nadie con ese nombre.


"No le saque compa!"


** Botamiento de risa: cuando la carcajada hace que a uno le bote el lonjero interno.

1 comentario:

LaGabss dijo...

Annie, al leerte recorde alguna experiencia que tuve en la Universidad, que asco!!!! se me aparecia cual fantasma por todos lados, me observaba, me escribia, me mandaba chocolates... que horror. Si pudiera decirle algo este día sería más o menos así: Alberto Bautista Garay, NO nunca me gustaste y mucho menos me interesaste, ya no te metas pendejadas que te hacen escribir pendejadototototas!!! Ja!
Beso y abrazo!!!:)

Nota: tanto lo alucine que no olvido su nombre.