-Primera parte, de quien sabe cuantas-
Era 2008 y "El Gordito" a.k.a mi Pá había cometido el error, dos años antes, de decirme algo como:
"Cuando te digan que hay un viaje en puerta, tú se la primera en levantar la mano, ni mas pobres ni mas ricos, ve tu a saber como le hacemos pero vas".
Era entonces cuando se presentaba la oportunidad de ir de nuevo a la aventura folklórica de promover al país en el que nací. ¿El destino? Cuba, la isla del encanto.
Después de todo el viaje había sido como en su mayoría, de mi fascinación, el maletero, la emoción y saber que iba a hacer algo que adoro desde hace años me hacía redescubrir la magia en un avión y de que, para perder temores, deduzco vamos tomados del "Hilo de Dios" al volar.
Habiamos llegado y, como en todo festival, teníamos asignado un itinerario y lugares para comer; cruzar una calle hacia el restaurant en donde desayunabamos, hacerlo durante trece días dió como resultado conocer a Sergio, un cubano historiador que vendía souvenirs en una vitrina: postales, muñequitas, accesorios de tradición. Como ya es del conocimiento general, este ser que escribe, alias Annie, gusta de sacar plática hasta las piedras, fué entonces que Sergio y yo nos hicimos amigos de verano.
Mientras las pláticas se tornaban divinas, en base a la historia de un país que no conocía, Sergio tenía el don tipo
Virulo de platicar asañas de su vida las cuales hicieron que, en intercambio, tuvieramos una amistad posterior a mi visita a Santiago de Cuba.
Era divino leer sus mails y la manera en como me los enviaba, al punto de querer recordarlo, no sin antes mencionar su tactica de envío: escribir la carta, transcribirla en un archivo word, esperar entrar a internet de contrabando, hacer un copy-paste y enviar en menos de dos minutos. El acuerdo había sido que no nos gustaban los mails cortos, después de tanto sacrificio por enviarlo, lo menos que podíamos hacer era contarnos buenas historias e intercambiar datos a distancia.
Una vez mencionada la metodología, Sergio escribe así:
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21 de Julio del 2008
Mi linda Annie:
No sé ni como empezar este correo. Yo que soy tan hablador y ahora tengo la sensación de que se me atragantan las cosas en la garganta y no puedo decir todo lo que quisiera. De todas formas lo voy a intentar, solo te pido que me disculpes si me extiendo un poco, aunque no pienso hacerlo esta vez, bueno, pensandolo bien habiamos acordado no tener cartas cortas.
Quiero que sepas que no tengo palabras como darte las gracias a ti y a los demás por los regalos. Aquel día en que nos despedimos pasaban tantas cosas juntas por mi mente, entre alegría y tristeza, porque ya te ibas, que no se si supe expresarte lo que sentí y no podía ni salir a ver la Guagua en la que se iban porque te juro que se me aguaban los ojos y traté de refugiarme a mi mismo haciendo bromas y buscando que les daba antes de que se fueran para que lo tuvieran de recuerdo. Creo que las postales estuvo bien, no sé. Te cuento que, Alex salto de alegría con su Pistola de Silicona, mi mamá, mi hermana y hasta la hermana de Alex a quien le dimos algunas cosas, también. Alex se puso muy triste porque se quedó dormido y cuando llegó a despedirse a Villa San Juan yo le di la noticia de que ustedes ya habían salido para La Habana. Luego en la noche tratamos de llamar al Teléfono Móvil de Aleyda que lo tenía Alexis escrito en un papel pero, nada, estaba fuera de cobertura. Así que yo decidí empezar este correo para ver en que momento podía pasarlo por Internet. Ahora para colmo dicen que las comunicaciones están trabadas pero de todas formas yo te lo envío cuando te llegue ya lo tendrás.
Ese día en que se fueron, yo tuve que ponerme a hacer un inventario en mi Stand de Ventas pues estaba tan desconcentrado que después no sabía ni lo que había anotado para informarlo a mi jefe y claro siempre me llevé un regaño pero no me importó, porque para mi fue muy importante despedirme de todos.
Ya estoy usando el Gel de pelo que me dejaste. Que maravilla, me mantiene el peinado perfectamente y con el pelo muy brilloso y lo más importante es que dura casi todo el día, no como los que venden aquí en Cuba que a media mañana tienes que estar pidiendo permiso para mojarte la cabeza, como si fueras un pollo o un pato buscando un estanque de agua para bañarse, para que el Gel recupere fuerzas y además, los de aquí tienen mucho alcohol y si por casualidad te da por salir a la calle con el sol que hace, pues ya sabes, lo que llevas en la cabeza es un Horno Microondas.
Ahora te cuento un poco de aquí. Mi ciudad se ha quedado un poco triste. Ya se acabó el Festival del Caribe y fue casi una semana de fiesta. Ahora están los preparativos para el Carnaval Santiaguero. ¡Que bueno hubiera sido que se quedaran! Que hubieran visto las calles de Santiago adornadas con pinturas mamarrachas, con biombos de colores, las carrozas, las comparsas (estoy seguro que al menos a ti, te hubiera fascinado ver todo esto), bailar en la calle con mucha cerveza (en moneda nacional, claro, jejeje) y trasnochar hasta la madrugada y quizás, al otro día, levantarnos y coger un camión e irnos todos para la playa y luego bajar en la tarde noche a la ciudad y volver en la noche a irnos a carnavalear. Como ves ya lo tenía todo planificado para el grupo por eso tanto le pedí que no se fueran, estoy seguro de que en mi casa cabíamos todos jejejeje.
Esto es más o menos lo que hace la gente en Santiago cuando está de Carnaval. Así pasa casi durante otra semana más, pero esta vez es en toda la ciudad y por donde quiera que pasas hay música, colores y cerveza. Claro que los carnavales han perdido mucho sobre todo después del año 1993 en que empezó el período, para nuestro país, que yo les contaba en la piscina que se le llamó “Período Especial”. A partir de ahí empezaron a escasear materiales y demás para muchas de estas cosas. Hoy por hoy se han ido recobrando pero de todas formas yo se que no son iguales a los de cuando yo era niño. También sé que los Carnavales en Santiago suelen ser peligrosos, porque siempre hay personas que no saben tomar y terminan formando broncas y de las feas ¡Menos mal que aquí en Cuba están prohibidas las armas de fuego! Sino yo no salgo en Carnavales ni de aquí a la esquina. También empezarán las discusiones entre parejas de novios y matrimonios porque uno de los dos cónyuges no apareció, una noche o lo(a) vieron bailando en una esquina con “alguien” hasta altas horas de la madrugada y… bueno cambiemos de tema porque perezco una vieja cazuelera, de las que ya no tienen dientes y nada que hacer y se sientan en una terraza todo el día a rajar de las personas o a contarse chismes grandísimos. No obstante yo sé que lo que no le pueden quitar y lo que no les falta a la mayoría de los santiagueros es su deseo de fiestar. En esa época y te puedo asegurar que hasta en los años más difíciles del “Período Especial” la gente bailo y se divirtió y se las arregló como pudo para decorar y hacer las cosas del Carnaval. De todas formas, tú tranquila yo te prometo que te voy a escribir para contarte cada detalle de este que viene.
Yo voy a tener que trabajar por esos días, aunque siempre me daré mis escapadas, así que eso no me preocupa.
Por estos días están pasando por la TV de mi ciudad fragmentos de las actuaciones del Festival y he visto muchas de las personas que estaban en el Hotel, bailando en el Parque Céspedes y fragmentos de las Congas y de los Eventos Teóricos, pero el estúpido que grabó eso para la TV, al parecer no recogió ningún fragmento de la danza de ustedes, o, quizás no a dado tiempo a ponerlo. Yo voy a estar pendiente. El día que estaban pasándolo por la TV yo decía a cada rato en mi casa - ahora seguro que viene Annie a bailar, con su gente y cuando daban el corte ponían otra cosa y mi mamá, mi papá y mi hermana me miraban y me decían pero por fin es esa o no y yo les decía no, no seguro que en ese momento se estaban maquillando y me iba o “me hacía el sueco”, ¡Queee penaaaa! y al final nunca pusieron un pedacito de la danza de ustedes. Pero como ves, no me he cansado de hablar de ti con todas las personas que conozco, ya eres muy popular entre mi gente y es que cada vez que habló de este Festival, por alguna razón u otra te mencionó, así que cualquier día de estos te hacen una estatua conmemorativa en la ciudad o abren una calle con tu nombre jejeje.
Pero bueno, en serio, quiero que sepas que eres la primera persona a quien le estoy escribiendo. No se lo digas a lo demás para que no se pongan celosos. Pero en verdad, a ti era la primera persona a quien le iba a escribir, por muchas razones y te las puedo mencionar: porque fuiste la primera en descubrirme y yo el primero en descubrirte, porque fuiste la primera que habló conmigo, porque fuiste la persona, por esos días del Festival, que yo esperaba ansiosamente que pasara al restaurante para verla, decirle algo, hacerla sonreír; y el día que faltaste me di cuenta de algo que no me pasa con frecuencia, que mi estado de ánimo cambió y pensé que ya me habías olvidado y que solo habías sido una turista más que me había comprado algunos souvenir de recuerdo para llevárselos a su país y cuando te vi en la noche, que habías ido hasta allí, tan bonita y tan alegre, vestida con tu traje antes de quitártelo, solo para que yo pudiera verlo, no tuve más que decirte la verdad, que te había extrañado y te lo dije muy en serio aunque te haya parecido que hablaba en broma y desde que te fuiste te extraño mucho, porque ya nadie pasa a verme y a sonreír tan bonito como tú lo hacías o a poner cara de bebé incómoda cuando no puede comprar un Logotipo (RED CASA) porque no está a la venta y a contarme como bailó la noche anterior un rico mariachi y a despedirse de mi, que casi me saca las lagrimas y en fin… porque ya nadie te puede sustituir, porque te ganaste un lugar muy especial en mi. Créeme que hubiera querido compartir más contigo y hubiera querido conocer más cosas de ti.
Quizás debí haberte dicho todas estas cosas antes, pero todo fue tan rápido y yo tan tímido y tan tonto y tan complicado en esos días que, como te dije anteriormente, no me salieron las palabras y no encontré ni el momento adecuado para hacerlo y ahorita mismo, como dicen ustedes, no se si hago bien escribiéndote estas cosas por correo, porque quizás te hagan sentir mal. Así que discúlpame por eso, pero consideré que de alguna forma tenías que saberlo. Bien ya sabes que aquí tienes tu casa por si algún día te da por volver y no encuentras donde parar, no será tan confortable como el Hotel pero te la brindo de corazón y puedes estar segura que, al menos de mi parte no te va a faltar un pedazo de pan.
Un abrazo y un beso bien grande del cubano hablador.
Chaooooooooooooooooooooooo
Shelly.
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Y es así como Shelly, de cariño para los amigos, inició la cadena de cartas que puedo seguir leyendo a casi tres años de ese viaje, algunas llamadas entre ese tiempo y el aprendizaje constante de alguien que decia anhelar salir de la isla pero que podía mas su amor a esa tierra que su sueño extranjero.