- Eterno resplandor de la mente de Annie -
"Los colores primarios nos remontan a nuestros primeros entornos educativos, a nuestras primeras experiencias con las formas y los colores de los juegos y actividades de nuestra infancia y se ven mejor en los frootloops que si fueran grises con manchitas negras... esos serían fuchi-loops".
Y es así como empieza una de las aventuras creativas mas interesantes en mi corta experiencia como profesional del diseño [¡ándale que hasta bonito se lee!].
Habían pasado dos años en los que las instituciones encargadas de los documentos para presentar mi exámen profesional seguían jugandome el dedo en la boca, llámese influenza, la alza del dolar, la gripa del cochito o si alguna de las secretarias tecleó mal mi nombre por estarse limando las uñas y/o haciendo invitaciones para piñatas en Publisher®.
El punto fué que por mucho tiempo y en la modalidad descabellada de presentar un buen proyecto [sin desmeritar los otros] me casé con la idea de hacer un producto, si consideramos que no era necesario hacerlo y que por mis merititos lentes lo llevé a cabo.
La idea empezaba, como todo proyecto, temerosa de no lograrlo como mi mente lo tenía, quería algo que impactara pero que a la vez generara un interés, un aprendizaje dejando un buen sabor de boca; y si, justo ahí fué donde me detuve, en el sabor de boca, mezclando ideas, atando cabos, analisando al punto de querer hacerlo entendí que no había mejor forma de lograrlo que uniéndome a otras mentes deschabetadas para bajar de la cabeza a las manos esa forma "incomprensible" de mi exposición.
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La receta decía:
Ingredientes:
- Terminar el Curso de Titulación
- Elaborar Portafolio Digital
- Elaborar Memoria de Titulación
Proceso:
- Una vez terminado el curso de titulación, el que consistió en aprender tres programas que complementaron su preparación universitaria de manera digitalizada, prepare página de internet (portafolio digital) donde presente todos los trabajos que considere formen parte de su perfil como profesionista.
- Adquiera hospedaje en internet, agregue link y sasónelo con un buen intro.
- Elabore memoria de titulación la cual debe presentarse de manera impresa con una buena justificación del porque es usted un profesionista del diseño.
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Al ver cuales eran los requisitos no tuve mas opción que aprender algo de manera extracurricular y tajante, de esas cosas que ninguna asignatura tiene en su plan de clase: No soy una todóloga y al conocer gente inteligente, abusé de ellos y formaron parte de este, el proyecto de la titulación eterna, por los siglos de los siglos, amén.
Mi victima inteligente número uno fué Ramón, hombrecito del buen programar que supo de inicio como necesitaba mi portafolio digital, entendió que dentro de mi obsesión compulsiva del perfeccionismo enajenado, no podría entender la programación en Flash® si no me decía medidas y copy-paste´s con anotaciones en mi libretita-conciencia, puntos y comas; me enseñaba a su modo y yo entendía como siempre, a mi manera.
Ejemplo:
Ramón decía: "Anita, hay que checar el código, algo está fallando con el PHP".
Annie decía: "Valiendo, la computadora dice HP, ¿le falta una P?"
Ese Ramón, las noches en una fría oficina y el humo entre pláticas hizo de mi y mi cabeza, junto con mi lento, pero seguro aprendizaje, el colectivo de trabajos que hoy es un Portafolio Digital.
El próximo paso era un poco mas complejo, conforme iba avanzando el tiempo era necesario establecer una fecha, eso delimitaría mis intereses y la forma en la que aplicaría mis conocimientos en un impreso que representaría mi aprendizaje a lo largo del curso, por no decir que bajo presión era la única manera en que activaría mis antenitas de vinil.
El paso estaba dado, ahora: ¿cómo haría una memoria que se leyera atractiva?
Era algo interesante de descifrar si consideramos que mi ignorancia y yo somos más que uña y mugre, utilizar unicamente el sentido del olfato en libros para que me interese hojearlos me hacía pensar que necesitaba ponerle un buen perfume a diez copias de memoria, no era una buena idea, era necesario abusar de la victima inteligente número dos, ese era nada mas y nada menos que Felipe a.k.a. Feyipe, Felo-grillo, Felipin-pin-pin, Felo-coach, cucurrucucu Paloma, Frijoles Negros Charros y sabe que mas, solo él, ese Felipe: el inteligente rodeado de inteligentes, clasificado como ratoncito de biblioteca por su adicción a los libros y la buena lectura; no había una mejor opinión, lector, diseñador por vía intravenosa y experiencia en trato con gente ajena a la profesión, ese era mi consuelo, me resultaba un diseñador con experiencia de usuario, un humano con ojos de diseñador, la idea es esa pues, era el único.
Felipe y yo emocionados por un proyecto sin pies ni cabeza empezamos con la idea de un uso/consumo, un producto que los Diseñadores consumieramos y que nos diera esa idea subjetiva de "embarrarnos de Diseño". Pensamos en: shampoo, crema, pastel, mermelada, melcochita for designers. Mientras eso pasaba yo me destrozaba en el contenido de la memoria y mi terquedad de causar un impacto agradable, con la intención de satisfacer un conocimiento pero a personas que lo tuvieran previamente, quedabamos en el entendido que para mi cliente era el Portafolio Digital, para Diseñadores: la Memoria de Titulación.
Felipe siempre fué la porra asertiva, de esas porras que no se presentan muy seguido, de las que todavía dudas por miedo a fallar; fué entonces que hicimos el primer plano [en realidad fué él por que hasta miedo me daba agarrar un lápiz], sus frases se reducían a: "Annie, yo sé que puedes, eres mi Galla", "Annie debes dar el primer paso, ¿qué esperas?" todas esas pequeñas mentaditas que te hacen decir: "si, acepto", la diferencia era que mi Altar frente al que aceptaba era su computadora y mi pánico a que no quedara impreso el trabajo con la esencia que yo quería plasmar. Ese Felipe entendió mi pánico obsesivo y fué una pieza básica en el proyecto: se involucró como si hubiera sido propio, lo cual facilitó muchos términos innecesarios de explicar, volteabamos a vernos y seguiamos hablando del proyecto, bastaba un empujoncito para emocionarme y ese mismo día empezar con el Diseño de lo que sería: una caja de cereal a la que denominaríamos "Creativos" que contendría mi Memoria de Titulación, es ahí donde se "comería Diseño", el alimento básico de los profesionistas. [taraaaan! agitando manitas como final de show]
La imagen corporativa se basaba en Prismacolor® lo cual hacía sencilla la semiótica, la semántica y todo lo que significaba identidad; ahora bien, las hojuelas del cereal serían pequeños lapices que necesitaba fueran el elemento de identificación: comeríamos hojuelas en forma de lapices de colores, comeríamos Diseño.
La necesidad de unificar conceptos y mantener la igualdad en imagen era parte de lo que como profesionista me conformaba, a lo largo de cuatro años y medio no podía pasar por alto lo que hasta en talleres de máquinas y herramientas resultaba complicado: usar uñas largas y siempre bien pintadas. Era necesario que todos los elementos aplicados en ese empaque tuvieran una razón de existir y un fundamento de colocación, todo eso se respondía cada que volvía a abrir el archivo y trabajaba sobre la plantilla de la caja, cada cambio, cada "guardar como" era una nueva pregunta a Felo-grillo, la terquedad de querer hacerlo bien, la lucha contra el ojo de uno mismo por querer hacerlo mejor, no demasiado.
Conforme pasaba el tiempo el diseño iba tomando forma, se presentaba cada vez mas claro y mas convencida, consolidaba entonces la idea que tenía del contenido [memoria de titulación]. Era pues donde acudí a mi victima número tres: Oscar.
Si bien es cierto no podemos contra dos cosas: el tiempo y la realidad.
Papá, ¿qué es el tiempo? preguntó su pequeño hijo.
El Padre resopondió: "Hijo, el tiempo solo es una medida que la gente utiliza".
Annie ¿qué es la realidad?, pregunta Babyblog.
Annie responde: "La realidad es lo que tu crees ver mientras los demás te ven pasar".
Teniendo esa base y sin perder el hilo, el tiempo era poco, la presión aumentaba, tres módulos por explicar con coherencia, buena redacción, sencillo, atractivo, completo. ¿Y la realidad? era eso a lo que la gente llama pánico por medio de la madre naturaleza; un terremoto de 7.2° escala Richter atentaba contra la integridad de este, mi pueblito cumbianchero. La inseguridad del futuro hacía de mi sistema nervioso un manojo de desajustes. Bastaba una crisis nerviosa para que mis inseguridades se volvieran fortalezas [o al menos así nombrarlas] y terminara ese documento en setenta y dos horas, con un Oscar al lado, volviendome a dar el curso que, por el pánico adquirido, no recordaba.
Ese Oscar y yo vivimos amaneceres anti-romanticos, miedos metafísicos y los ronquidos de todos mientras seguiamos trabajando, las réplicas terrenales nos hacían mirarnos a los ojos, hacer mi puchero con semi-lagrimita y seguir en el InDesign®.
Oscar en su afán por hacer "un buen Diseño de Memoria de Titulación" me traía muchos libros y yo los hojeaba mientras le hacía notar mi gusto por los libros solo por su olor. Sus asesorias y consejos iban desde el "Ana, te quedó bien chilo" hasta el "Ana ¿tu lo redactaste?" pasando por el "Ana, aprendiste InDesign® más rápido que en friega". La necesidad estimulada y con las piezas en el escritorio me hacían convencerme cada día más en el proyecto, ese libro quedaría como mi cabeza lo tenía en boceto.
Casi todo estaba listo, las impresiones, los costos por los cielos y lo elemental en el cierre de un ciclo escolar universitario: la Familia. Eran esos abrazos y palabras de apoyo convertidos en vasos con leche a media noche, comidas rápidas meditas por las orejas a falta de apetito, silencio en casa, prohibición de lavada de trastes, ojeras hasta el suelo corregidas y aumentadas de todos los que en ese momento viviamos aquí. La pregunta constante del ¿cómo iba? y mi respuesta paciente: "voy caminando, gateando-corriendo-trotando y dandome de topes pero ahí va, ya casi".
El valor agregado de explicar a diferentes personas sobre el proyecto, la práctica de "traducir" términos me hacía redactar en mente una mejor Introducción y Conclusión pero sobre todo la parte tenebrosa, mi fijación por el NO ego enfrentado en un Prólogo.
El día de la entrega de impresos llegó y los presente ante sociedad al entregarlos a mis respectivos sinodales, esos dobleces y la necedad de exactitud al unir piezas fueron parte del cansancio rico de hacer algo que gusta, que complementa, que convence. Ver sus caras al recibir mi proyecto impreso era el inicio del final. Una introducción a lo que me interesaba darles a conocer el día del examen.
El momento llegó, el estudio de la ropa que portaría, el analisis profundo sobre el peinado y la pobre estilista sin entender mi término "peinado pero como si lo hubiera hecho yo", bendita sea ella que también comprendió lo que dije ese día.
La instalación del equipo, el podium, la falda negra y los aretes de perlas naturales eran el complemento necesario para llegar al momento que necesitaba: exponer el proyecto que había sido parte de muchos, el que me tocaba defender y vender a personas con conocimiento.
La exposición del Portafolio Digital era sencilla, explicaba la interacción que tendría con el Cliente y de que forma se contactaría conmigo, a partir de esa exposición vendrían las rondas de preguntas, de esas que se sienten como Miss Universo, duro y a la calabaza.
De las recordadas:
Sinodal: ¿Por qué utilizar colores primarios como Prismacolor® para tu imagen de identificación?
Annie: Al ser hija de Maestros, considero que los colores primarios nos remontan a nuestros primeros entornos educativos, a nuestras primeras experiencias con las formas y los juegos. Si es nos causaban en la infancia, ahora teniendo un fundamento y un propósito creo se pueden aplicar para un mejor posicionamiento de la marca.
[Resultado según lenguaje no verbal: lágrimas de mamá, papá acertaba con la cabeza, Sinodal dice: "muy significativo, muy bien aplicado"]
Sinodal: Dentro del Diseño de Interiores, si tuvieras que trabajar con una casa de interés social en la que el limite de habitantes son tres personas y viven cinco, ¿cómo solucionas el problema de un número excedente de habitantes al colocar el mobiliario interior para una mejor calidad de vida?
Annie: ¿La casa de interés social es de CasasGeo las que se caen con los temblores? [sinodal con risa responde: si]
Tomo aire y muy segura respondo: Entonces es más sencillo aún Maestro: si tengo a cinco y caben tres, me llevo a vivir a dos personas a mi casa, ¡taráan! :)
[Resultado según lenguaje no verbal: mamá, papá, invitados y sinodales a carcajada abierta mientras seguía pensando en una buena respuesta]
Vuelvo a tomar aire y respondo: Mi Papá es cazador deportivo, ¿si uso su escopeta para eliminar a dos?
El Sinodal después de otra carcajada ante mi estrategia de "te vendo una respuesta" me dijo:
"A nuestro cliente hay que decirle la verdad por sobre todas las cosas, si no se puede adecuar una casa a sus necesidades se le debe hacer saber", a lo que yo complementé: ¡Muy cierto Maestro, me parece muy bien su respuesta!.
[Resultado según lenguaje no verbal: mamá pelandome los ojos como queriendome ahorcar, papá diciendome entre labios una palabra que empieza con CA y termina como cuando una cabra es muy pero muy grande]
Sinodal: En tu Portafolio Digital tienes una de tus pestañas denominada ENLACES, en ella mencionas a Colegas tuyos y direccionas a sus páginas como diseñadores, tengo dos preguntas, la primera es ¿No crees que restas clientes a tu agenda como Diseñadora? y la segunda ¿en los Portafolios Digitales de tus Colegas también cuentas con un enlace direccionando a tu Portal?
Annie: Respuesta a su primera pregunta, creo que el público que ingrese a visitar mi Portal puede satisfacer su necesidad a través de colegas mios, coloquialmente dicho: hay público para todo y para todos, así como también creo que para llegar a ellos, primero, entraron a mi Portafolio Digital.
Referente a si me encuentro en sus portales, la respuesta es NO, sin embargo a mi me interesa fomentar y formar parte de una Cultura del Diseño, es por eso que veo a los Diseñadores como partes de un todo y no como una competencia con la que peligre mi trabajo, somos un equipo.
[Resultado según lenguaje no verbal: papá acertando con sonrisa Colgate®, Sinodal dice: "Muchas felicidades por esa respuesta, no tengo más preguntas"].
La salida al descanso y los diez minutos mas interesantes, Annie contaba chistes a su familia mientras los sinodales descartaban una Aprobación o Reprobación del Examen mas bonito que pude haber presentado en seis años y medio, se sentía divino dar una conferencia de lo vivido. El cierre fué:
"La Universidad da una base, el trabajo en la vida una experiencia, la Familia no atrás sino enseguida de uno como Profesionista genera aprendizaje para, con el tiempo, llegar a la sabiduría. Si tiene un "Por que", un "Para que" y lo podemos imaginar, entonces lo podemos crear".
Nada mas divino que aprender de personas que finalmente formaron parte de lo que hoy soy, pero mas valor tiene, el haberme dejado ser.
Mientras la cuenta sigue yo me dedico a dar un discurso: "Gracias" y uno gran discurso: "Muchas gracias".
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Resultados: Dígame Licenciada.






2 comentarios:
Me encanto y en hora buena!!!
Evan! en las fotos sale mi espalda :)
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