Cuando menos me doy cuenta ya estamos en Septiembre y sigo con los pendientes veraniegos de querer hacer y deshacer del bloguito cumbianchero, mismo que sabe que en cualquier tiempo libre hará las publicaciones pendientes.
Sucede que estando en 'Sectiembre' el mes de la Patria Mexicana por los siglos de los siglos amén, pues el Folklor pulula y aquí su servidora anda por el Estado de Baja California cuan prenda íntima de sexoservidora (en un contexto gráfico agregue Usted mucha tela porque las calzoneras folklóricas son lo menos sexys infinitamente). La cosa está en que la influencia mexicana bigotona a la mayoría de los aquí residentes se les acrecienta, todos andan que con su verde, blanco y rojo, que con sus bigotones comprados en la calle a diez pesos, que con sus prendas blancas, que con sus trenzas y harto rebozo de seda que se trajo de Tepic ♫.
Luego entonces, nos remontamos a la pregunta del mes: "¿Cómo andarán los grupos mas cotizados del país?, ¿igual que nosotros? ¿cuidados como grupos divos?" - es entonces donde empiezo a tomar en cuenta los escenarios pequeños, los calambres en las pantorrillas y que el levis se va haciendo poquito más grande, lo cual festejo a sobremanera, sin embargo todo vale cochi en el cumple de Ely mi prima, pues los antojitos mexicanos no pueden hacer esperar por tremendas lonjas vacías.
De ahí que las presentaciones se empalman, y yo, yo la verdad ya no sé dormir sin las pestañas postizas, cosa que agradezco a mis ojos de pipisca que nuevamente hayan sobrevivido a una dosis septembriana, que las nuevas tendencias de maquillaje me hayan quedado bien y sobre todo, disfrutar como artista en Bellas Artes de México antes de salir al escenario, aunque, bueno, cambian poquito, no sé: Palaco, Pueblo Nuevo, Carbajal, entre otras colonias de esas en las que la tierrita se convierte en el mejor polvo compacto para nuestros rostros.
Para todo esto se necesita un poco de inspiración, entonces con aquellas pantorrillas que tienen vida propia después del exceso de ballet clásico y folklor durante un mes me dispuse a recordar el mes de Enero (nada relacionado a lo patrio, cabe mencionar) y aplaudía de nuevo por haber podido tener la oportunidad de ver al majestuoso y bien cotizado Ballet Folklórico de México, creado por una señora de nombre Amalia Hernández, dicha agrupación constantemente ha sido un punto alto de alcance para quienes conocemos de esta farandula entre kilos de tela, es el más mencionado, el más cotizado, el más promocionado, nominado por muchos como "el mejor".
Sucede que pude verlos, allá arribisima en la cúpula de Bellas Artes en la Ciudad de México DF, sentada enseguida de pichoncitos gorgoreros y muy contenta de feliz, estaba viendo al mito hecho falda, la mejor leyenda, el mejor desempeño en un escenario, hasta la panza se me apretaba de lo contentilla.
Añoraba ver sus maquillajes (como buena jotinga) pero la distancia y mi birolismo visual no me lo permitió, de cualquier manera había sido un gusto, hasta que ....
... al tiempo me topé con este video, en el que sinceramente (y de manera técnica) me dejó mucho que desear, de lejos todos los gatos son pardos (o algo así), entonces aquel Balletazo de alcurnia resultó no ser más que:
- Mucha gente irregularmente al ejecutar.
- Esencia de espectáculo y una técnica folklórica completamente desubicada, muy lejos de un zapateo nato, lo que debe ser.
- Proyecciones sobreactuadas, hombres que difícilmente serían charros (aplíquese la teoría de que si Barbie® fuera humana no podría ser humana, you know?)
- Contraritmo, fuera de ritmo, o que sus orejitas no escuchaban del todo la música.
- Muy mecanizado, no disfrutado.
Entonces es cuando el mito y la leyenda se me hace así como Galletita María, boronitas, boronitas, boronitas.
Es bien sabido que cualquier cosa que hagamos debe ser por gusto y seguramente saldrá mejor; en definitiva esa ejecución deja mucho que desear; no justifico al grupo al que pertenezco (también tiene sus divencias buenas, bonitas y baratas) pero es bien sabido que una buena sangoloteada los hace reaccionar.
Doña Amalita, no se me ofenda pero jalele las patitas a sus ejecutantes, deveritas, andan haciendo cosas que no creo que Usted aprobaría.
Doña Amalita, como compitas, no me las jale a mi.
Tan taran, tan tan ♫
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