martes, 18 de noviembre de 2008

Chepiannie Peralta y su receta para solteronas.

Venía del trabajo y pensé en que hoy debería darme hambre de antojo, eso lo defino como hambre de algo que se me ocurra cocinar, que no sea muy común y que termine siendo algo con sabor rico. Cuando me dan ganas de cocinar y no hay nadie en la casa me siento como buena solterona llegando después de un arduo día laboral, no defino aún el porque pero asi me siento, con mi manzana comprada a las afueras del mercado y comiendomela en el camino.

Llegué y en efecto, no había nadie, ni comida hecha, entonces fue cuando decidí que hoy era el día de Annie solterona, así que abrí la lacena y no había muchas opciones, en el refrigerador tampoco (a estas alturas de la quincena el refri de mi casa es como refri de solteros y no de solteros comunes sino de solteros estudiantes) miré crema (que nunca debe faltar en la casa de absolutamente nadie, amo la casa de Abril por siempre tener crema lala, se le puede poner a todo!) una lata de tomate, mantequilla del elotito, y me fui a la lacena a ver que podía mezclar con lo ya mencionado. Encontré un paquete de sopita de coditos marca aurrera (dicho está de sobra que la contadora del trabajo me dijo que en esta tienda estan los precios mas bajos en todos los mercados para el mandado, nada mas que ahí está muy feita la verdura) la puse en una olla con poquito aceite, y la dejé que hirviera, aparte me encontre unos champiñones enlatados, así que en otra olla freía en mantequilla los champiñones, la salsa de tomate y la crema, no supe ni las cantidades ahí le fui tanteando "el agua a los camotes" mientras escuchaba en pensamiento la voz sabia de mi nana diciendo: "sazonar con sal es dañino, a todo ponle consomé de pollo" siempre he pensado que el consomé de pollo es solo para cuando haces algo con pollo, pero bueno, también tenía antojo de pollo con crema y salsita de tomate así que mentalicé la escena y le puse consomé de pollo a la sopa que estaba a punto de hervir.

En otra olla puse mantequilla del elotito, la mejor del mundo, los champiñones la salsa de tomate y pensé que quizá estando como fritita la salsa sabría mas rica. La sopita la colé y le heché agua fría, que dice mi nana también que es para que quede al dente, que igual pienso que eso aplica en pastas así largas y no en sopitas de coditos pero bueno, también lo hice.

Puse la sopita de coditos en esa mescolanza que se miraba bien rara pero olía rico, agregué orégano y pimienta (porque miré en la tele que a todo hay que hecharle u orégano o pimienta para sazonar y pues para que quedara bien sazonadón era mas seguro agregarle de las dos especies).

Mezclé, serví, probé y después de acompañarla con un panecito tostado con poquita mantequilla, un intento de soda de manzana marca H2Oh!, además de los gritos de Abril, bauticé mi creación gastronómica, como:

Sopita anaranjada alucinógena

Es rica, es cremocita, es rara, es algo que nadie en mi casa se comió y mi mamá probó por compromiso; creo también lo cenaré.

Niños, no lo intenten en sus casas!

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