lunes, 9 de marzo de 2009

Casualidades matutinas

Todos los días que escucho la alarma del reloj, hasta ritmo le agarro y me vuelvo a dormir como cinco minutos más. Como ya me conozco la vuelvo a activar a los cinco minutos entonces es ahí cuando me levanto y voy sonámbula al baño para meterme a la regadera.

Hoy por la mañana pasó algo que me llamó muchisimo la atención. Me levanté antes que el despertador y sin complicación alguna, ni ganas de seguir durmiendo ni nada de eso, como si nada, muy fresca pues.

Se me hizo muy raro pero bueno, no por eso dejo de hacerme sentir bien. Me bañé, desayuné y faltando veinticinco para las ocho me dispuse a prender el carrito cumbianchero para irme al inglés. Pues andavete que no prendió. Culaquiera que me conoce saber perfectamente que soy una remilgosa a mas no poder con eso de la puntualidad y cualquier indice de lo contrario me pone un poco molesta.

Pues hoy no, el carro no prendió, no fuí al inglés y no me puse ni poquito molesta, al contrario, le dije a mi mamá que no forzariamos al carro a hacer algo que él no quisiera, que no teniamos porque hacerlo sufrir si no amaneció con ganas de prender.

Avisé al inglés que no podría ir, pues por mas camiones que agarrara a esa hora ya no llegaría puntual, además en mi familia ya todos se habían ido a sus respectivos trabajos. Me dispuse a dejar la bolsa, quitarme los babuchos y ponerme pantuflas muy pero muy tranquilamente. En eso llegó Alizé, la bebé de una amiga de la familia que por estar muy enfermita de gripa no la aceptan en la guarderia y mi madre de buena samaritana se ofreció a cuidarla en lo que se recupera.
Alizé tiene diez meses de edad, tiene unos ojitos muy chiquititos e hinchados y tiene muchos boquitos que la pobre no puede ni dormir la siesta a causa de lo mal que se siente. Curiosamente Alizé se quedó conmigo esas dos horas que no fuí a clase, jugué con ella y gracias al creador la pude hacer reir, ya que la pobre se le mira una carita de malestar. Alizé muchas veces intentó dormirse y no pudo. Por raro que suene (porque no me gusta ensuciar mi ropa) Alizé me hace sentir bonito cuando se recarga en mi hombro para limpiarse sus boquitos en mi ropa e intentar dormirse a la vez.


Las cosas pasan por algo.

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