martes, 19 de enero de 2010

Dosmil nueve.



El dosmil nueve no fue el año más trágico, solo el mas dificil y triste, el dosmilnueve no fue el mas feliz, pero si el mejor hasta ahorita en mi vida.

El alto contraste que pueden llegar a tener sensaciones durante doce meses distintos permiten tener una de gama de colores que nos deja hacer nuestras propias combinaciones. Un poco ambigüo pero no por eso se dejó de disfrutar.

Algo que intenté vivir, que fallé, que enfrenté y acepté. Cualquiera lo haría, pero nadie sabe lo que se vive hasta que está en la misma cama.

Un año que debió haber terminado de una manera distinta, finalmente el hubiera no existe y las cosas no pasan solo por pasar. Todo tiene un por que y mi porque fué: a mi manera.
Accidentes y aventuras, despedidas y reencuentros maravillosos, fueron pocas de las bipolaridades que se llevó el año.

Volver a ver a personas que en un pestañeo de la vida aparecieron para quedarse, disfrutar. Aprendizaje anual o conformismo perpetuo.

Dosmil nueve, un año vivido, un año para agradecer en el alma que se haya terminado de la manera en que lo hizo.

Aprendiendo a vivir.

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