Perlita (ocho años de edad) dice:
"Mami, ¿si te diste cuenta que hoy no me llamaste al celular?"
Perla mamá dice:
"Mi corazón es cierto, pero ahorita mismo te llamo"
Toma su celular y le llama por teléfono.
Perla mamá dice:
"Hola mi princesita, ¿como estas?, te amo, te amo, te amo, te amo"
(risas)
Perlita hija:
"Y yo a ti te amo, te amo, te amo, te amo, ¡bye!"
Te das cuenta que Carlos Slim y sus costos por llamada elevadisimos, valen puritito churro cuando una mamá le evita conflictos sentimentalosos a su hija y la llama sin dudarlo, sin pensarlo, no por el hecho de complacerle un capricho, sino algo tan sencillo como un juego en el que se demuestra amor de familia, de ese que escasea de vez en vez.
A veces nos perdemos entre tanta tecnología y olvidamos que es un medio muy frágil, nos alegra o nos destruye en una letra, en un sonido.
De esos ratitos para valorar lo inexplicablemente entrañable.
Todo México es territorio Telcel.

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