miércoles, 6 de octubre de 2010

¡De carrerita!

Esas cosas que te encuentras quien sabe porque, en quien sabe donde y quien sabe para que.


El té chai en el escritorio, ya es de saberse, sola como el ejote en miércoles de regordeta con el sueño campirano de que el aire de los primeros días de "invierno" me pegue en la cara como perrito americano sacado a pasear. Tanto positivismo me sale por los poros de la piel, ¿por qué? porque cada quien hace de su blog lo que mas le plazca y de sus glandulas sudoriparas, también. Diche achí:



"Hazle un gran favor a la vida y rehúsa aceptar cualquier cosa de ella que no sea lo mejor.

Respeta a quienes te rodean relacionándote con ellos con las mejores expectativas.

No es ingenuo, cruel ni arrogante esperar sinceramente lo mejor de ti, de todos los que te rodean y de cualquier situación.

De hecho, es altamente enriquecedor y estimulante para todos los involucrados.

Expectativas genuinas, profundamente guardadas en tu interior, sirven de guía para tus pensamientos y para tu comportamiento.

Y siendo así, esas expectativas generan resultados.

Espera lo mejor de ti mismo y cuando empieces a cambiar el rumbo tus mejores expectativas te empujarán a retomar el camino correcto.

Espera lo mejor de los demás y les infundirás una confianza tal, que les permitirá mejorar sustancialmente su desempeño.

Si no tienes la sincera expectativa de alcanzarlos, tus sueños y metas sólo te llevarán a una sensación de amarga frustración.

Pero si das a esos sueños la fuerza de una gran expectativa, tendrás lo que hace falta para hacerlos realidad.

Tus expectativas pueden influir en cada pensamiento, cada percepción, cada acción, cada interacción y cada situación. Así que opta por hacer de ellas las más elevadas y las mejores que podrías llegar a imaginar."


... Y si su marido trabaja con una mujer rubia, ¡tenga cuidado que se lo éta´ sonsacando!

No hay comentarios: