Desde el momento en que nace una hija es, y lo será siempre, una princesa, alrededor de cuyo dedito girará el corazón de sus padres. Es un amor a primera vista que jamás se extingue, que permanecerá fuerte, constante y luminoso a lo largo de toda la vida. Pocas cosas se comparan con tener una hija.
La tradición nos dice que el hijo es más esperado, pero una hija en realidad es un auténtico regalo de Dios. Ella es un reflejo de su Madre, es una de las muñecas con las que soñó de niña, un ser absolutamente precioso y perfecto.
Una hija es un ángel de luz que ilumina nuestro horizonte, la más especial de las amigas, la que nos hace vivir una y otra vez momentos de nuestra propia vida.
Sabemos que el paso que hoy haz decidido aceptar lo haces con el mismo amor como con el que hoy te deseamos las mayores Bendiciones en tu vida.
Una pequeña muestra de nuestro amor es que hemos decidido obsequiarte tu vestido de novia para el gran día.
Felicidades Ely y Eduardo
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vivaelamor
[Y me vuelo todita al manifestarme ante el espiritu del Club de Cositas]

1 comentario:
Querida Annie, le dejo un abrazo y beso luminosos como el cielo, que por cierto también es AZUL!!! Siempre es un verdadero placer a mi persona, leerla ;)
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