De vez en cuando, la computadora tiene ataques en los que parece que se prepara para volar, de repente le dá como por respirar bien profundo; entendí que ella suspira desde lo mas profundo de su tarjeta madre. (si es que los conocimientos básicos de informática que me ha dado mi hermano han servido, creo tengo razón).En mi vida hubo jueves divinos, hay jueves cobardes, quien sabe si habrá jueves menos jodidos o al menos los borre de mi calendario o los intercambie por vierneves o algo así.
El reencuentro con recuerdos que respiran es sufuciente para quitarle lo cobarde a mis jueves, suficiente para sobredoparme de suspiros, suficiente para saber que pese a todo... mi computadora me recuerda como respirar, como suspirar, como hacer que los recuerdos mas jodidos de mi perfida existencia se conviertan en fotos que me hagan ver hacia atrás, literalmente, y solo me demuestren que han rescatado lo bonito de mi vida, lo inolvidable, de esas cosas que hacen que uno voltee hacia arriba y sonria poquitillo, solo por saber que pasó.
Sus fotos, sus escritos, su apariencia gricecita, su manera tan sencilla de ser: prender, funcionar, de vez en cuando hacer berrinche y borrar un archivo. Sus peores enfermedades: un virus, pero tengo doctor de cabecera en la recamara de enfrente.
Alguna vez le hice una analogía a mi hermano sobre él y su relación con las computadoras respecto a la vida y la función de los sistemas (si con el puro nombre ya me asusto), no la recuerdo exactamente pero lo que no olvido es la cara de mi hermano mayor diciendome que tenía razón. Fue el momento en el que me pidió disculpas por haberme moqueteado toda mi infancia, el momento en el que le estaba limpiando una herida por un botellazo que le dieron en algún antro mexicalence, si, a escondidas de mi madre dormida en la recamara de enseguida para que no se asustara, cabe mencionar que esa ocasión no estaba ebrio y llegó feliz de no haberlo estado, con todo y su certificado de no ebriedad. Sigo sin entender su felicidad con un botellazo en la cabeza.
En fin, el jueves de esta semana fue existencial en mi calendario, fue de inglés, de trabajo, fue de la grabación de un comercial de yo vendiendo plata, fue de ballet, fue de respiros y recuerdos, fue de un intento por conservar lo inconservable, un momento feliz.
Queriendo hacer de mis minutos letras y de mis letras, suspiros asi de esos que hasta se llevan la respiración de la persona de enseguida. Respiros como los de la computadora en sus ataques de respiramiento recuerdoso, de esos para hacer memoria.
Lo mejor de todo es que no fue jueves, fue: thursday.
Entre mas conozco al hombre,
más prefiero siga a través de una computadora.
Al soñar todavia no lo devalúan.
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