miércoles, 15 de abril de 2009

Aire recordador

Cuando el viento me da en la cara mientras voy de viaje es rico, no falta jugar con la mano y hacer olas mientras el reflejo se ve en el retrovisor.
Hace mucho tiempo cuando mi papá trabajaba en el DIF y tenía una pulguita color blanco mi mamá a mis hermanos y a mi nos iba a llevar a las albercas de la ciudad deportiva. Como estabamos bien peques pues todos cabíamos en ese carrito, era el pleito de la vida saber quien iría en el asiento del copiloto porque mi mamá "nos dejaba manejar" poniéndonos la mano en la palanca de cambios y luego la de ella ensima, era toda una odisea.
El radio estaba prendido y se escuchaba una canción que decía "febrero loco, marzo otro poco". Iríamos por la Río Sinaloa cuando yo, sobre el asiento trasero (si iba de pie sobre el asiento, y ubicamos el tamaño del interior de esos carros, estaba bien peque). Me recargué en los dos sillones y miré algo que jamás pensé pudiera ver: la dimensión desconocida o lo que es lo mismo: el fin del mundo.
Una tormenta de tierra que hacía volar muchas cosas y hasta se atravesó un pedazo de árbol. Me asusté tanto que pensé que el mundo se estaba muriendo de enfrente hacia atrás pues ibamos en dirección al "ojo del huracán".
Mi madre se percató y tratando de no asustarnos dijo: "En la madre. Agárrense fuerte". Dió una vuelta en "U" como si hubiera traido una bombera, metió primera y manejó como Angelina Jolie en sixty seconds, cambios revolucionados y toda la cosa.
No está demás decir que mis hermanos y yo llegamos a la casa como final de juego en disney: ojos pelones, cachetes pegados al sillón y greñuditos.
Mi mamá todavía dijo: "Y va a llover; métanse, voy a destender la ropa".
Mi mami nos alejó de lo más feo que pude ver a mis 4 años de edad, ella es la mejor mami salvadora de tormentas de tierra que el mundo entero puede tener. Mi mami literalmente, nos salvó hasta los calzones.
No importa que ya no destiendas la ropa, aliviate pronto.

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