jueves, 2 de abril de 2009

Nayarit: ¡huicholes, atizadores y gorditas de nata sugar free!

Día 1 (jueves):
  • Levantarse tan temprano es difícil, cuando le dije a mi mami: "quiero levantarme, sé que debo levantarme pero mi cuerpo no me deja", se volvió un inicio de viaje chistoso.
  • Verle la cara de contento a mi pá por traer puestos un par de converses, me hizo pensar que hace mucho debí comprarlos. (Ahora solo piensa en hacerme una colección, cosa que me da miedo).
  • No hay nada mejor que un te chai de starbucks para agarrar camino al aeropuerto. Fascinante.
  • Pasar por la banda de revisión la maleta con mi jarrón de barro era un reto, al terminar su recorrido por la banda, haberse caido y quebrado: una tragedia.
  • Llevar 32 kilogramos de equipaje fue sorprendente, tener que poner mi ropa interior en la maleta de uno de mis compañeros del ballet: vergonzoso y enojable.
  • Volaris solo permite 25 kilos de equipaje por pasajero. Cuando tocó la revisión de maletas lo primero que salió de la maleta de Rubén fueron un par de tacones de charol color negro. No se que es peor, si pensar que Rubén lleva una doble vida o que su familia se entere que llevaba mis zapatillas en su maleta.
  • Volaris da unas papitas bien wacalas y los juguitos saben malos. Fuchi. Gracias Starbucks.
  • Llegar a Guadalajara fue un gran merito. Que las maletas no cupieran en el autobus Guadalajara-Tepic y fueramos unos ensima de otros: sacrificante.
  • Hotel Melanie es chiquitito y bonito.
  • Ver a David después de casi cuatro años fue muy bonito. Que él me haya hecho pasar por Magui (Directora Artistica del Ballet) para entrar a la Feria de la Mexicanidad "a ver el escenario en el que bailariamos", fue arriesgado.
Día 2 (viernes):
  • Puga es un pueblito donde procesan el azúcar de caña, en su fábrica tiene un tubo gigante donde sale humo negro, y ese humo negro va acompañado de birutitas de ceniza que, con el viento, iban acorde divino con mi maquillaje, y con mi vestuario.
  • El azúcar de caña huele a elote, bien riquisimo.
  • Bailar en escenarios pequeños siempre es aterrante, mis moretes lo confirman.
  • Las paletas hechas de hielo sabor guayaba siguen siendo mis favoritas.
  • Arreglarse en dos horas o en cinco minutos para salir, pierde todo valor en esfuerzo al ver un show de travestis en el que se pintan cinco mil veces mas que yo. Menos mal que a mi no se me ven esponjas en los escotes.
  • Escuchar a Beto decir que él si creía que fueran mujeres me hizo pensar dos cosas: o Beto estaba haciéndose homosexual a lo visual o Beto no miró el letrero de Regino´s Bar Gay al entrar.

Día 3 (sábado):

  • Las salidas a paseos cuando vamos en grupo se tornan medias estresantes, nunca se suben a tiempo al camión. ¿Yo?, me subo al autobús y me vuelvo a dormir, ya estoy arriba, que el mundo ruede.
  • El paseo en lanchita fue divertido. Ver que el sol me rostizó más un hombro que otro fue un tanto duvalinezco.
  • El mar me gusta, los cocodrilos en cautiverio me asustan. (Paulina esta parte fue por ti, aunque a ella no le asustan, le aterran que es aún peor)
  • Confirmé que Carito no tiene nariz para ponerse lentes de sol, todos le quedan enormes.
  • Era una monja al lado de los trajes de baño de mis amiguitas del ballet. ¡Gracias bichicoris!
  • Maria Elena olvido su trenza base, gracias a mi sobre equipaje, llevaba una extra y se la pude prestar.
  • Siempre he pensado que el previo a una función va muy de la mano con la preparación que Julio César Chávez tenía antes de pelear. No entré al mar (porque cansa y porque estaba feito), no me asolee mucho para no irritarme, tome mucha agua, comi bien (algo tan extraño que parecia todo menos la ensalada de camaron que habia pedido).
  • La parte sucumbiente de mi viaje: la función, bailar seis de seis y tener la lengua de corbata. Errores muy tontos en escena y complejo de divés en muchos. "Y que me disculpe la de atrás si mi chongo le molesta".
  • Lo previo y aterrante que supongo yo, puso al ballet temeroso, fue que no había intermedio a la mitad del programa que presentaríamos, los espacios entre estampa y estampa eran mucho menos que la vez de la función en marzo y sinceramente, lo que me costaba mas trabajo comprender cosas como: el peinarme y cambiarme en dos canciones, el jarrón de Sinaloa no era mío pues recordemos murió en el aeropuerto, solo llevaba un vaso y utilizo dos en escena. ¿Un intento de solución? pedirle a Magui, Andrés, Carito, Josefina y hasta a la maestra de Ceremonias que me ayudaran a cambiarme entre baile y baile. Mis pies estaban hinchados y las botas de calabaceado son batallosas hasta la pared de enfrente para quitarmelas. Mientras acomodaba mi vestuario antes de empezar todo el argüende había muchisima gente detrás del escenario (era una función de varios grupos previos a nuestra presentación) yo estaba peor que guarura de Osuna Millán en mi camerino improvisado con sillas recargadas en una pared simulando una mesa, tenía a cuatro personas haciendole valla a mi vestuario (perdon gente nayarita a la que quite de mi camerino, me cuesta mucho trabajo ordenar mis cosas y me da pánico pensar que se me pierda algo).
  • Los cuadros a presentar: El Cachanilla (como tributo a Mexicali, San Felipe y Cucapah lalala), Veracruz, Nayarit Mestizo, Calabaceado, Sinaloa, Chihuahua y Jalisco.
  • En el Cachanilla (que Bendito sea Jehovah no bailé) dicen que se equivocaron (hay nomas pa´empezar bonito).
  • Veracruz y la ausencia de dos chicas en la bruja, mi improvisada en la coreografía y Ana Luisa diciendo que se miró como ensayado.
  • Nayarit Mestizo, "El büey", la mejor cara que debía dar el grupo y cuales cinco pesos: entraron tarde, desubicados, Marisol y su zipper roto que a la hora del escenario no se notó, mi botín arreglado de último segundo por Andrés y controlando respiración, osea, que no se me saliera el bofe a medio baile. Ruben y su machete que besó el piso.
  • Calabaceado, el terror al cambiarme y que el tocado no se me cayera en pleno giro. Aclamado por los Nayaritas que lo conocen, detestado por mi y mi apariencia rotoplas.
  • Sinaloa: entradas como de primaria, gracias Mexcaltitán por el jarrón que me consiguieron, pretendo culparlos de mi brazo de Martha Villalobos y la torticolis que a la fecha no se me ha quitado.
  • Chihuahua y los botines blancos de Cristy mientras todas llevabamos negros, igual le ahorraron tiempo a la hora del Vals de Jalisco. El segundo en el que Ramón me hace volar y yo me siento Mary Poppins bajando del cielo.
  • El Vals de Jalisco, la falda al suelo de la bichicori de Paulina y el interminable Jalisco de faldas de listones donde acepto toda culpa: iba caminando porque ya era por demás que zapateara, tenía que aguantar para el zapateado de presición. (Parte dirigida a mi coreógrafo) Como diría cualquier adolescente en conflicto: Mamá, yo no pedí nacer.
La buena bofeada Nayarita, un programa que a mi parecer dejó mucho que desear, cumplí con mi trabajo pero sigo pensando que el puño de gente es un grupo.
Día 4 (domingo):
  • Solo tres horas para ir al centro, buscar café tipico de Nayarit y pasar a joderme porque no había mas que en la Feria (Un café y un libro tienen una similitud inimaginable). Conformarme con algunas compras para la familia y correr de regreso porque había que guardar los kilos y kilos de equipaje estratégicamente distribuido en las maletas de mis compañeros. En el Sur, las tiendas cierran a las tres de la tarde todos los domingos, que bueno que es solo en el Sur, porque es el único día que puedo saber y visitar al mundo exterior.
  • Volver a ver a Carlitos, de las mejores cosas que le pudieron suceder al viaje.
  • La fiesta en el sótano del hotel, la banda compacta y muchisimas latas con cerveza.
  • David, Aarón, Victor, Carlos, Janahi, Tanita, Rosy. Divino volverlos a ver.
  • El regreso a Guadalajara, David chacoteando por todo el autobús y la lastimada madrugadora: una maleta pesadísima con botellas y sombreros sobre mi brazo mientras intentaba dormir. La inflamación aún no se quita.
  • Mi desayuno en el aeropuerto: té chai y un sandwich de Starbucks. El té chai de Guadalajara es menos rico comparado con el de aquí.
  • Con el cansancio y la desvelada, ni el olor de las donas que Volaris dió me pudo levantar. Beneficio a mi salud.
  • Si consideramos que el aeropuerto de Mexicali es tan chiquitito que no tiene túneles de transporte desde el aeropuerto hasta el avión, concluyo que: bajarme del avión a la pista y entrar al aeropuerto me hizo sentir como Whitney Houston, en "The Bodyguard", nada mas me faltó la mascada... oh si y el Kevin Costner con brazo balaceado.
  • Lizbeth, Chuy, Rodrigo, Ramon: se les extraño muchisimo.
No fue un viaje más, solo un viaje que necesitaba hacer, un viaje cansado. Siempre es sano irme unos días y ausentarme poquito. Extrañé a personas, necesite a otras, recorde a muchas, no olvide a nadie.



Gracias Tepic, Mexcaltitan y todos mis hijos, menos el de atrás, trás, trás.

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