Los días como hoy me ponen nostalgicamente feliz, me acuerdo de los días que llovía mucho y que por ser hijos de maestros, mis hermanos y yo teniamos que ir a la primaria a como diera lugar, cuando los de mi salon en la secundaria se mojaban en los charcos de la secundaria porque nos dejaban salir temprano (nunca pude ser parte de la fechoría pues detesto solemnemente ensuciarme los zapatos, sea cual sea el lugar, sea cual sea la situación) y cuando mi hermano nunca me quería esperar para regresarnos juntos a la casa. Los días que llovía mucho y estaba en el Cobach nos ibamos a un billar y jugabamos a ser adultos. Los días que llovía en la universidad conforme fueron pasando los semestres se iba haciendo mas interesante: en los primeros tres o cuatro semestres moríamos por salir temprano e irnos a nuestras casas, después como de sexto a octavo preferimos adelantar clases. En el último semestre cuando me iba mas temprano de lo normal a la clase, ahí en el periférico y la independencia siempre me tocaba el semaforo en rojo, después de cuatro años de la misma ruta, ya sabía que cuando los carros vinieran de sur a norte el siguiente semáforo en verde era el mío y no podía darle muy rápido porque la subida esa de la calzada estaba bien feita, la vuelta en u que era la única manera de llegar a la escuela, el desnivel horripilante que nunca se arregló y siempre me cobraron en colegiaturas que hacía que la virginidad de la defensa del carro se quedara ahí. Siempre me daba por llegar cinco para las siete y era bien bonito ver a todos recién bañados (porque eso si, muy higienicos en mi salón) con el cabellito mojado y cubiertisimos de ropa por el frío (desde calcetines triples hasta bufandas tejidas), el desayuno de campeonas de Abril y yo terminaba siendo el regaño matutino cuando llegaba nuestro maestro; la clase terminaba en el AMPM o en Carl´s Junior con el desayuno del sandwich de huevito y el café quema lenguas pues pedíamos salir como media hora antes. Eran las mejores mañanas de invierno nubladas. Esas y mis sábados en oficina interrumpiendo trabajo con un andatti, ho si que buenos viajes hace uno con un solo ratito de nublamiento.Hoy es uno de esos días en los que necesito vivir en otra parte, tener un trabajo donde use zapatillas altas, faldas a la rodilla, blusas de satín, gabardinas para cubrirme del frío y un portafolio en color rojo quemado. (los Iphone´s me dan miedo así que paso sin ver).
En todos estos días no he lavado el carro con la esperanza de que se nuble y llueva mucho, como para que sea en domingo y no salir de la cama en todo el día. Los mejores pretextos para querer tener compañía sabanosa.
La realidad es una cosa tan desagradable cuando uno esta en el viaje visualizador del día, ese baño de agua fría es terrible cuando vuelve a salir el sol, cuando me doy cuenta que en mi trabajo traigo pantalones negros (que igual adoro) y una camisa color ocre, cuando no uso gabardina, porque sería como traer un sauna portatil considerando que es junio, cuando por mi pie lastimado no uso zapatillas altas y traigo unas sandalias punto descalza, cuando tengo una bolsa que esta por morir y es en color negro, cuando mi jefe me regaña por algo que jamás me enseñó y cree que lo sé por osmosis, cuando la Nancy pone en mi oreja la grabadora en la estación de los Trancazos con el Cuñado Machin Rin.
La realidad esta bien mafufa, mejor, me quedo con mis nubes suspirosas.
Inglaterra, llévame contigo, prometo ni hablar.
Allá donde no se escuchan esas estaciones. Piedad.
Allá donde no se escuchan esas estaciones. Piedad.
1 comentario:
jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja
kabrona!!!!!
los mejores pretextos para qerer tener compania sabanosa jajajajajajajajajaja
fuertes declaraciones D:
hay amiga qe te dire?
no se :)
jajaja eso de inglaterra
no hablas por que NO SABEMOS ahahahahah
mirale el lado bueno a tu vida mujer :)
y vamnos a españa mejors :D
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