Lo único que me gustaría rescatar de estos festejos injustificadamente caros es que hubo un concurso donde hicieron dibujos sobre GoogleLogo, que seguro tienen su nombre de pila pero la verdad no se ni como llegar a él [para mí son como efemerides hechas dibujos y que Google las digitaliza para cultivarnos el hábito del saber diario en pro de la cultura general]. Rescato ese concurso y el que ande yo como prenda íntima de sexo servidora por todos los lugares bien y mal habidos de este territorio desértico al que pertenezco a.k.a. el pueblito cumbianchero que me vió nacer y me ve dormir.
Sudor como agua en manantial, eventos cancelados, viajes enlelada en una ventana, escenarios pequeños, el paso del caballito cómico-tamaulipeco, audios para llorar, el "que nadie sepa mi sufrir", la trenza aparentemente en buen estado y la lucha en lodo contra Campanita en tanga [esa luego la desarrollo], solo por mencionar. Que decir, el arte de transformarse de adentro hacia afuera mientras hago lo que mas gusto, disfrutandolo desde los pies hasta el postizo. De ese cansancio so delicious.
Por lo pronto, AMAR LA VIDA es lo de HOY, mi computadora resucitó de una terapia intensiva al verse forzada a levantarse del coma diabético en el que cayó mientras una MAC tenía interinato en este escritorio sin manera de inspirarme a descontextualizar la vida al rededor del teclado. Que mas dá, en esto no hay mas que paciencia, tolerancia y el punto a mi favor al haber sobresalido de una instalación de fuente de poder. Retos tremebundos en ataduras de cabos maternales sometidos al efecto mariposa de la mente de la Annie.
Así es esto de los abarrotes, los días pasan, todo se mezcla, luego se digiere, la emoción llega, a aquel que tiene un boleto.
Un poco de agua por favor, la dieta debe continuar, gracias, no tanta, luego el mundo se colapsa y Televisa también.
¡Viva México! ... ¿viva?


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