Es una pena que pase en el país esto de los huracanes: Alex, Karl, Chucho, Pedrito y Filomeno azotan en lugares que siempre azotan, dicho de otra forma, la gente sabe cuando llegará la luna llena, cuando se dará la cosecha y cuando se aferran tanto a su terruño que no lo dejan y ya cuando, literalmente sienten el agua en el cogote empiezan a llorar por los techos de sus hogares.
Señores [chiquillos y chiquillas], lamentarse no sirve, reeducar si, o bueno, sin profundizar en términos políticos, pues soy una bestia al respecto y mañana quiero amanecer con vida: ¿a caso alguien se preocupó mas allá de su twitter por la gente del terremoto de mi pueblito cumbianchero? no es venganza, pero la verdad es que cada vez es mas mi ánimo de no ver las noticias, mucho menos periódicos ni que opina Carmen Salinas al respecto o si Ninel Conde le dice Tsurimi al Tsunami.
¡Claro!, [imaginen mis cejas levantadas y mis manitas como en pose de "yo te lo juro que yo no fui" de Peter Infante] ¡uno no puede contra la naturaleza! pero si existen esas cosas de: "La ciudad mas limpia es la que menos se ensucia" ¿entonces? sencillo, fácil y rico: si veo que esta arrollador el lago, me largo y la casa que se la chupe el Infonavit. Esta gente también se enfrascó en no dejar una tierra que se tambalea y que no servirá para construir sobre ella. ¡Viva el sistema y la Cuba Libre como Bicentenarias mayes no!
De plano, ¿lo material nos hace insensibles a la sobrevivencia? el comal le dijo a la olla, la sobredosis de soledad ante la ausencia de mi MamiCompu me hizo llegar al extremo de un análisis huracanoso en pro de que: nada material te va a dar mas vida que un amanecer.
Una disculpa al RESPETO, bueno, dos.
No mas café-pankillo en dos semanas, ¿ves lo que causas?
p e a c e
p e a c e

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