Ahora todos tienen quinientas cuarenta y dos maneras de poder publicar su vida mediante fotografías, el mundo se siente político, arquitecto, diseñador, comunicologo y fotógrafo profesional tan solo por tener filtros al alcance de la yemita de su dedo y con el saldo de su amigo no agotado.
Como yo no soy inmortal e inhumana pues también me di a la tarea de dar de alta todas esas cuentas que estan de moda y también tengo el famoso Instagram® para sentirme de esas famosas que suben su foto del vaso de Starbucks®, luego entonces, ha ocurrido algo que me pone media pachichi: deseo con todas las fuerzas de mis regordetos dedos escribir día y noche en esto que resulta ser todo menos un diario, es algo tan sano que no pretendo abandonar, pero eso de que a uno le tiene que crecer el IQ y se le tienen que reducir las lonjas pues unicamente permite menos tiempo en este tipo de disciplinas, hay tanto que escribir que nadie podría creerlo: Annie tiene un rincon de hojas con temas pentiendes, recortes e imagenes por adjuntar, todo por amor a las letras.
En otras noticias, los temas a tratar en las siguientes publicaciones podrían ser:
"Annie al borde de la catatumba, el calor contra ataca su cutis"
"Annie en el cumple más especial por siempre jamás, amén"
"Annie se atiborra de bodas"
"Annie se atiborra de embarazos [no propios, aclarandisimo]"
"Annie se atiborra de nacimientos"
"Annie se atiborra de baby showers"
"Annie se atiborra de bautizos"
"Annie contra los zombie-alumnos"
"Annie y las lagrimas en educación basada en competencias [a.k.a. maestría]"
...
Y que dijiste, ¿que la taza de café se había terminado?

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