- "Me he apoyado en amigos, nunca tanto como para que mi lengua les cayera en la boca".
- "No pienso en él de esa manera, nunca lo he hecho".
- "¿Por qué no?".
- "Ya sabes como sería: empezaría siendo excitante, nos enredaríamos en la novedad, la hostilidad y lo prohibido.
Luego veríamos que la atractiva hostilidad es solo hostilidad y su incapacidad de compartir con alguien ya no es excitante sino frustrante.
Luego vendría la inevitable crisis: las recriminaciones, no hablaremos por dos meses..."
-"Bien, eso prueba que nunca pensaste en él de esa manera".
No hay comentarios:
Publicar un comentario