miércoles, 21 de enero de 2009

Viaje sabatino.

Y que me levanto temprano para la junta maratónica del sábado, que no tenía muchas ganas de ir pero una vez matado el perro se acababa la rabia, (mi versión de dichos mexicanos debo patentarla).

Eran las 8:00 am y la verdad tenía mucho sueño y las unicas ganas que tenía eran las de que el día terminara happy y que todo fluyera.

Si mal no recuerdo cantaba algo de música andina que ponen a esa hora los sábados en 97.7 fm (empezaré a cobrar por publicidad) si, era "Flor del desierto" bella bella por cierto (en su momento haré una lista de canciones y que siento y/o recuerdo cuando las escucho); entonces que en eso voy por la calle y de la nada, en sábado, a las 8:16 am, boroneando en una banqueta ...




¡ un cochito bebé !

Me detuve, me puse a verlo, le hablé a mi papá y le dije que me había encontrado un cochito bebé y que era negrito y muy chistocito, mi papá me dijo que no lo agarrara porque muerden y le dije que no era tan bebé, que viendolo bien era medio puberto pero su cara era muy chistosa y hacia oink! oink! y boroneaba cosas de la calle, me dijo: "dejate de cosas y vete a trabajar", no había visto la hora ni me había caido el veinte de que estaba en la ciudad y no en el rancho de mi Tío el Victoriano que tiene muchos animalitos, donde a todos les das a comer de todo y que tiene un cochito que es cochote y que es mas grande que yo y que siempre pensé que algún momento se saldría de la jaula y me comería como vibora a antilope.

En el mismo ratito me acordé que el rancho de mi Tío el Victoriano y mi Tía la Evita tenían pollitos bien divis, y que eran bien bonitos hasta que se hacían pubertos y eran feos, se seguían en filita india unos a otros y yo siempre del otro lado del cerquito para verlos.

Los borreguitos eran todos bonitos, porque una vez hasta los bañamos y me quedé dormida con uno.

Tenía caballos bien bonitos también, una vez hasta me subí a una yegua, es lo mejor correr en yeguas, son bien rápidas.

Mi Tía la Evita hacía tortillas de harina bien ricas y nos daba leche con chocolate pero bieeeen rica en unas tazas gigantes!.

Mi Tío tenía un perrote blanco, y cuando nevaba el perro era tan raro y anti-nieve que brincaba de montañita en montañita de nieve y se miraba bien bonito, ojalá en ese entonces hubiera tenido una cámara fotográfica, mínimo ahora tendría alguna foto en National Geographic, y no por buena fotografa, solo porque el perro se miraba impresionante entre la nieve.

También me acordé de la vez que llevamos a Rony Perroni, el perro chihuahua mas feo que he visto en mi vida, una especie de picadiente con vida, y que por andar oliendo a un sapo, la boca se le llenó de espuma, cuando le miré la espuma en su boca yo lo tenía en los brazos y del susto lo aventé al piso y se dió un madrazote. (prefería perder un perro que tener rabia, perdoname Rony, que Noé te tenga en su arca).

Luego cuando mi Nani se fué para atrás en una amaca, se cayó de pompitas y se levantó con un ataque de risa y sacudiendo la revista que estaba leyendo.

Quizá en un ratito viajé demasiado, quizá me hace falta un viaje o desconectarme de celulares, internet y televisión como cuando ivamos con mi Tío Victoriano y mi Tía Evita.

Finalmente llegué a mi trabajo, tuvimos esa junta temblorosamente de doce horas, trillada, larga pero de verdad que yo no tenía prisa por irme, no había nada que hacer mas allá de llegar a casa.

En ratitos todos estaban con cara como de dormidos y yo, no desaprovechaba oportunidad para decirles: "¿Les conté que miré un cochito bebé antes de venir para acá?". Al cabo del tiempo ya los tenía hartos pero no por eso dejaban de caer en mi pregunta, también les platiqué que el cochito tenía el rabito derecho, no enroscadito como es el cochito promedio, y empezó a haber un debate entre que si estaba estresado o la ciudad lo estresaba, una lluvia de ideas muy interesante.

Hasta les hice post-its con cochitos, teníamos al cochito dj, al cochito cocinero, la cochita peggy, etc. muy productiva mi junta.

Después de enfadarlos lo suficiente para que dejaran de ser tan formales, terminé cantandoles una canción infantil con mi guitarrita de McDonallds (si, ya soy parte de la gente que tiene rockbands como mi hermano, pero la mía es de mentiritas).

Llegué a casa, no hice nada y solo pensaba que ese cochito me hizo recordar cosas bonitas, ese cochito me hizo el día muy contentillo, por lo que le agradezco haya aparecido en esa calle, en ese lugar, en ese momento.

Gracias cochito bebé, lástima que lo mas probable es que te esten engordando para navidad.

A veces un animal perdido, hace feliz.

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