


Sé que tomó las fotografías de mis quince años, y que me gustaron (en aquel entonces los retoques eran tan arcaicos que me retocó las pestañas con tinta china), pero de verdad que Luna no sale del cerco de la Casa de la Cultura allá por la Colón.
No soy fotógrafa y creo nunca podría llegar a serlo (es aquí donde deslindo la palabra envidia), por eso la Abril lo es, pero considero que hay más fotografos o pseudo-fotógrafos en la ciudad, con propuestas, estilos y escencias distintas, dicho de otra forma: con otro lente.
Tampoco es como para que pongan un trabajo feo, pero sinceramente hay trabajos que valen mucho la pena y también merecen ser expuestos al punto de hartar a quienes pasamos diario por ahí. Luna me hartó tanto que ahora le regalo publicidad de boca en boca.
A veces pienso que ese Luna se siente el muy muy.
Luna, me cansé de tí.
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